Nos encanta estar
casados, y éstas son las razones por que.

Después de salir juntos
por primera vez, los dos sabíamos que queríamos volver a salir juntos. Ben
quería hacerlo porque Rachel era amigable y muy simpática; y Rachel quería
hacerlo porque Ben era un caballero y seguía sonriendo aun después de que todos sus bien formulados planes
se vinieron abajo. Después de salir juntos por segunda vez, y muchas otras
veces, así como después de muchas oraciones, nos enamoramos y decidimos
casarnos en el Templo de Sacramento, California.
El día de la boda fue
absolutamente perfecto, y desde entonces nos ha encantado estar casados. Tal
vez el mundo vea el matrimonio en forma diferente, pero nosotros sabemos que
ninguna otra relación puede “aportar tanto gozo, generar tanto bien ni producir
tanto refinamiento personal”. El matrimonio es maravilloso, y éstas son las
razones:
El matrimonio vale la
pena

“Es tan gratificante
estar casado. El matrimonio es maravilloso. Con el tiempo se empieza a pensar
igual y a tener las mismas ideas e impresiones. Hay momentos en que se es
sumamente feliz y hay también momentos de pruebas y momentos de sufrimiento;
pero el Señor los guía a lo largo de esas experiencias juntos”.
Élder Richard G.
Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Las bendiciones eternas del
matrimonio”,Liahona, mayo de
2011, pág. 96.
De Ben: Compañera de
equipo
Durante mi misión en
Brasil, el fútbol llegó a gustarme mucho. Una de las cosas que más me gustan de
ese deporte es tener compañeros y aprender a trabajar juntos en equipo. Rachel
es una compañera de equipo fantástica; me ayuda a lograr mis metas, tomamos decisiones
importantes juntos y siempre está allí para apoyarme cuando enfrento
dificultades.
Cuando nos sellamos en
el templo, nos prometimos, “como compañeros iguales… [ayudarnos] el uno al
otro”. Rachel y yo nos esforzamos por apoyarnos mutuamente en todo lo que
hacemos, y es hermoso saber que siempre cuento con una compañera de confianza.
De Rachel: Expresiones
de amor
Reconozcámoslo, chicas
(y muchachos), es agradable saber que alguien nos ama; y cuando uno se casa,
¡tenemos oportunidades de dar y de recibir amor todos los días! Cuando hablaba
con mis padres sobre la posibilidad de casarme con Ben, mi papá dijo: “Sea con
quien sea que decidas casarte, quiero que él te exprese su amor frecuente y
sinceramente, como el élder Richard G.
Scott lo hacía con la esposa”. Le hice caso a mi padre.
Decidí casarme con Ben,
y él siempre se ha esforzado por expresarme su amor en maneras pequeñas y
grandes. En mi último año de universidad, trabajé arduamente durante meses con
el fin de prepararme, solicitar y conseguir una entrevista para realizar mis prácticas
en una prestigiosa compañía. Cuando por fin me enteré de que me habían dado el
trabajo, llegué a casa y vi un florero lleno de flores de parte de mi esposo.
Él sabía lo mucho que me había afanado y lo importante que era ese trabajo para
mí. Otras veces, esconde mi bebida favorita en el refrigerador junto con una
notita de amor antes de irse a pasar un fin de semana de campamento con los Boy
Scouts; y todos los días lava los platos y me hace reír. Ben es muy bueno en
cuanto a expresarme su amor y eso nos trae gran felicidad a los dos.
De Ben: Se disfruta más

El salir con Rachel es
muy divertido; de hecho, como matrimonio todavía nos aseguramos de salir con
frecuencia. Después de que nos conocimos por primera vez, descubrimos que nos
gustan muchas de las mismas actividades: caminar por el parque, ir al teatro,
ver eventos deportivos, comer comidas nuevas y diferentes, escuchar música y
mucho más. Me gustaba hacer esas cosas antes de conocerla, pero son más
divertidas ahora que las hacemos juntos. Cuando uno está casado, tiene a
alguien con quien disfrutar de la vida y eso la hace maravillosa.
De Rachel: Un compañero
de misión eterno
Antes de conocer a Ben,
yo estaba por cumplir la edad para prestar servicio misional y había
considerado seriamente servir en una misión de tiempo completo; pero después él
llegó a mi vida y supe que el Padre Celestial tenía un plan diferente para mí.
Cuando nos
comprometimos, algunos familiares que estaban enterados de mi idea de servir en
una misión me preguntaron sobre mi decisión y les decía: “Decidí que yo misma
quería elegir a mi compañero de misión… ¡y quedarme con él eternamente!”.
Cuando uno se casa, los
cónyuges tienen la oportunidad de participar juntos en la obra de salvación.
Ben y yo hemos encontrado gran felicidad en edificar un hogar centrado en
Cristo, estudiar y poner en práctica juntos el Evangelio, prestar servicio en
la Iglesia e invitar a otras personas a venir a Cristo. A medida que trabajamos
juntos para edificar el reino de Dios, nos acercamos más el uno al otro,
nuestro amor se hace más profundo y la vida es más gratificante.
¡Créannos!
Diga lo que diga el
mundo, el matrimonio es maravilloso
y vale la pena darle
prioridad. Cuando uno se casa, tiene un compañero de equipo, da y recibe amor,
disfruta más plenamente de la vida y tiene a alguien con quien edificar el
reino de Dios. Todo eso nos brinda mucho gozo y, por estar sellados en el
templo, ¡podemos tener ese gozo para siempre! Si guardamos los convenios que
hemos hecho, estaremos juntos por la eternidad y recibiremos las bendiciones
supremas del sacerdocio. Nosotros hemos “encontrado en [el] matrimonio la más
completa realización de la existencia humana”.
Únete a la conversación
Ideas para meditar el
domingo
Ideas para meditar el domingo
¿Qué cualidades y
actitudes dan como resultado matrimonios y familias más felices?
¿Qué estás haciendo
ahora mismo para contribuir a que tu matrimonio y tu familia futuros sean
fuertes y felices?
Lo que podrías hacer
Lo que podrías hacer
Habla con algunos
amigos de la meta de casarte y tener una familia, y explícales por qué tienes
esa meta.
En la Iglesia, comparte
los motivos por los cuales tienes la esperanza de casarte y tener una familia,
y la forma en que estás preparándote para ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario