jueves, 31 de julio de 2014

Por qué el matrimonio es algo maravilloso

Nos encanta estar casados, y éstas son las razones por que.


Después de salir juntos por primera vez, los dos sabíamos que queríamos volver a salir juntos. Ben quería hacerlo porque Rachel era amigable y muy simpática; y Rachel quería hacerlo porque Ben era un caballero y seguía sonriendo aun después de que todos sus bien formulados planes se vinieron abajo. Después de salir juntos por segunda vez, y muchas otras veces, así como después de muchas oraciones, nos enamoramos y decidimos casarnos en el Templo de Sacramento, California.
El día de la boda fue absolutamente perfecto, y desde entonces nos ha encantado estar casados. Tal vez el mundo vea el matrimonio en forma diferente, pero nosotros sabemos que ninguna otra relación puede “aportar tanto gozo, generar tanto bien ni producir tanto refinamiento personal”. El matrimonio es maravilloso, y éstas son las razones:
El matrimonio vale la pena
“Es tan gratificante estar casado. El matrimonio es maravilloso. Con el tiempo se empieza a pensar igual y a tener las mismas ideas e impresiones. Hay momentos en que se es sumamente feliz y hay también momentos de pruebas y momentos de sufrimiento; pero el Señor los guía a lo largo de esas experiencias juntos”.
Élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, “Las bendiciones eternas del matrimonio”,Liahona, mayo de 2011, pág. 96.
De Ben: Compañera de equipo
Durante mi misión en Brasil, el fútbol llegó a gustarme mucho. Una de las cosas que más me gustan de ese deporte es tener compañeros y aprender a trabajar juntos en equipo. Rachel es una compañera de equipo fantástica; me ayuda a lograr mis metas, tomamos decisiones importantes juntos y siempre está allí para apoyarme cuando enfrento dificultades.
Cuando nos sellamos en el templo, nos prometimos, “como compañeros iguales… [ayudarnos] el uno al otro”. Rachel y yo nos esforzamos por apoyarnos mutuamente en todo lo que hacemos, y es hermoso saber que siempre cuento con una compañera de confianza.
De Rachel: Expresiones de amor
Reconozcámoslo, chicas (y muchachos), es agradable saber que alguien nos ama; y cuando uno se casa, ¡tenemos oportunidades de dar y de recibir amor todos los días! Cuando hablaba con mis padres sobre la posibilidad de casarme con Ben, mi papá dijo: “Sea con quien sea que decidas casarte, quiero que él te exprese su amor frecuente y sinceramente, como el élder Richard G. Scott lo hacía con la esposa”. Le hice caso a mi padre.
Decidí casarme con Ben, y él siempre se ha esforzado por expresarme su amor en maneras pequeñas y grandes. En mi último año de universidad, trabajé arduamente durante meses con el fin de prepararme, solicitar y conseguir una entrevista para realizar mis prácticas en una prestigiosa compañía. Cuando por fin me enteré de que me habían dado el trabajo, llegué a casa y vi un florero lleno de flores de parte de mi esposo. Él sabía lo mucho que me había afanado y lo importante que era ese trabajo para mí. Otras veces, esconde mi bebida favorita en el refrigerador junto con una notita de amor antes de irse a pasar un fin de semana de campamento con los Boy Scouts; y todos los días lava los platos y me hace reír. Ben es muy bueno en cuanto a expresarme su amor y eso nos trae gran felicidad a los dos.
De Ben: Se disfruta más


El salir con Rachel es muy divertido; de hecho, como matrimonio todavía nos aseguramos de salir con frecuencia. Después de que nos conocimos por primera vez, descubrimos que nos gustan muchas de las mismas actividades: caminar por el parque, ir al teatro, ver eventos deportivos, comer comidas nuevas y diferentes, escuchar música y mucho más. Me gustaba hacer esas cosas antes de conocerla, pero son más divertidas ahora que las hacemos juntos. Cuando uno está casado, tiene a alguien con quien disfrutar de la vida y eso la hace maravillosa.
De Rachel: Un compañero de misión eterno
Antes de conocer a Ben, yo estaba por cumplir la edad para prestar servicio misional y había considerado seriamente servir en una misión de tiempo completo; pero después él llegó a mi vida y supe que el Padre Celestial tenía un plan diferente para mí.
Cuando nos comprometimos, algunos familiares que estaban enterados de mi idea de servir en una misión me preguntaron sobre mi decisión y les decía: “Decidí que yo misma quería elegir a mi compañero de misión… ¡y quedarme con él eternamente!”.
Cuando uno se casa, los cónyuges tienen la oportunidad de participar juntos en la obra de salvación. Ben y yo hemos encontrado gran felicidad en edificar un hogar centrado en Cristo, estudiar y poner en práctica juntos el Evangelio, prestar servicio en la Iglesia e invitar a otras personas a venir a Cristo. A medida que trabajamos juntos para edificar el reino de Dios, nos acercamos más el uno al otro, nuestro amor se hace más profundo y la vida es más gratificante.
¡Créannos!
Diga lo que diga el mundo, el matrimonio es maravilloso y vale la pena darle prioridad. Cuando uno se casa, tiene un compañero de equipo, da y recibe amor, disfruta más plenamente de la vida y tiene a alguien con quien edificar el reino de Dios. Todo eso nos brinda mucho gozo y, por estar sellados en el templo, ¡podemos tener ese gozo para siempre! Si guardamos los convenios que hemos hecho, estaremos juntos por la eternidad y recibiremos las bendiciones supremas del sacerdocio. Nosotros hemos “encontrado en [el] matrimonio la más completa realización de la existencia humana”.
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Ideas para meditar el domingo
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